He visto gorilas
Supongamos que este viaje tiene una cualidad que sólo se revela cuando el cuerpo se desplaza hacia el origen.
Viajé a África buscando a esa niña que soñaba con gorilas y me encontré frente a frente con el silencio absoluto de la vida. escribe María Zambrano que el ser humano es una criatura que padece su propia trascendencia. Yo traigo conmigo el secreto de la selva. Ahora entiendo que el amor no es sentimiento, sino un atributo físico de la materia viva, una potencia de partículas y luz escritas en las estrellas.
Estos días, de vuelta, comprendo que la existencia es una red de encuentros que deshacen toda lógica. mi sueño se cruzó con una promesa y en ese mismo instante sentí todo el peso del viaje.
He decidido que si alguna vez debía ganar en algo, si debía apostar toda mi voluntad y deseo hacia un destino concreto, tenía que ser en este preciso momento.
Ahora soy un animal feliz y abandonado.
Encontré finalmente a la niña y la invité a merendar. Nos sentamos juntas a observar cómo todo lo que existe vibra ahí fuera. A mirar con inocencia, como si no pasara nada, lo cual es cierto.



Qué bonito el final